Este árbol pequeño alcanza una altura de 4 a 6 metros, pero se puede podar intensamente después de la floración para mantenerlo compacto. Esta especie tiene flores atrompetadas de un amarillo vivo, dispuestas en ramos en los extremos de las ramas. Tiene una temporada de floración prolongada, desde principios del verano hasta finales del otoño. Se cultivan en numerosas partes del mundo por su bella floración, para adornar calles y jardines.
También conocido como Galeana o Tulipero del Gabón, este espectacular árbol crece rápidamente hasta unos 24 metros del alto. En primavera y verano nacen grandes racimos planos de capullos aterciopelados color verde broncíneo, de donde brotan grandes flores ricas en néctar de color rojo-anaranjado. Se encuentran de forma natural en el África tropical y subtropical. Se planta mucho como árbol urbano y es ornamental en todos los trópicos. Es un árbol para zonas cálidas sin heladas y prefiere suelos ricos, bien drenados y un lugar soleado resguardado del viento.
También conocido como Flamboyán o Árbol de fuego, esta especie es nativa de Madagascar, alcanza unos 12 metros de altura, pero su copa puede ser más ancha que su altura. Las largas hojas plumosas tienen el envés de un verde más claro. Produce grandes racimos de flores de color rojo brillante o naranja, las cuales brotan a finales de la primavera, seguidas por una vainas de color marrón obscuro de 30 cms de largo. Deben plantarse a pleno sol suelo fértil y húmedo, pero bien drenado, al abrigo de fuertes vientos. Es un árbol de sistema radicular agresivo, por lo que debe tener suficiente espacio para expandir sus raíces.
Domesticado hace más de 15 000 años, su origen parece ser el Cáucaso y las orillas del mar Caspio. Fue introducido en Europa por los romanos y en la actualidad existen unas 1000 variedades/cultivares, como resultado de innumerables hibridaciones entre formas silvestres. Este árbol puede alcanzar los 9 metros de altura, el envés de la hoja suele ser velloso y sus flores blancas están generalmente bañadas de rosa. Los frutos jugosos y dulces, van del verde al amarillo o el rojo. Es el árbol frutal más cultivado, por lo que existen numerosísimas variedades y cultivares. No soporta el calor excesivo. Gusta de suelos arcillo-calizos o arcilloso-silíceos, frescos y drenantes.
También conocido como “pimentero brasileño”, este árbol es nativo de áreas subtropicales y tropicales de Sudamérica, sudeste de Brasil, norte de Argentina y de Paraguay. De copa redonda de unos 9 metros de alto con hojas pinnadas color verde obscuro, habitualmente compuestas de siete folíolos. Los racimos de diminutas flores color crema que aparecen en verano, van seguidas de pequeñas bayas verdes que enrojecen al madurar en el invierno. Es un excelente árbol de sombra, resiste muy bien las sequías, necesitando sólo riegos en sus primeras fases y en algunos veranos, las exposiciones soleadas y también las medio sombreadas. Se utiliza como árbol de alineación por su escaso porte, ya que no requiere de aceras muy anchas, y porque su sistema radicular no es agresivo.
Árboles de hoja caduca que pueden alcanzar hasta los 20 metros de altura, aunque suelen ser más pequeños. Se han cultivado desde la antigüedad por sus frutos verde amarillentos de textura granulada, dulces y jugosos. Son apreciados también por su atractivo follaje otoñal (para el que necesitan mucho sol) y sus racimos de fragantes flores blancas de cinco pétalos, que nacen con las hojas nuevas o poco antes de ellas en primavera. Prospera en climas templados y algo húmedos. Es una especie criófila, con buena tolerancia del frío, aunque susceptible a las heladas primaverales.
Árbol originario de América Central con 4 a 7 metros de altura, aunque puede alcanzar 10 metros de altura. Se distingue por ser una de las acacias que no tiene espinas ni glándulas en los pecíolos de las hojas. Las flores se disponen en inflorescencias esféricas, blanquecinas, de 1.3 cm de diámetro, las cuales aparecen de de junio a septiembre. Su distribución natural se extiende desde el sur de los Estados Unidos, México y por todos los países de América Central, de donde es originaria, hasta Colombia. Es un árbol fijador de nitrógeno, de raíces muy profundas, por lo que es muy útil para reducir la erosión y mejorar el suelo.
Este arbusto erguido perennifolio originario de China, Japón y Corea alcanza una altura de 9 metros y frecuentemente se presenta en forma arbustiva, sirviendo entonces para formar setos. Tiene grandes hojas lustrosas apuntadas y da grandes racimos de florecitas blancas en verano y otoño. Produce frutos de color negro-azulado que, aunque son venenosos, tienen usos medicinales en China. Especie adaptable a gran variedad de suelos, que vegeta bien a pleno sol o a media sombra. Admite muy bien las podas y los recortes, y soporta muy bien la polución del tráfico, por lo que es usado en alineaciones de calles no muy anchas.
También conocido como Retama o Espino de Jerusalén, este árbol crece en estado natural en las regiones más secas y cálidas de América, aunque se ha aclimatado a otros continentes en zonas con clima similar. Es bastante ornamental y valorado por su tolerancia a las condiciones extremas. De 5 a 7 metros de altura, presenta una copa aparasolada y ramitas péndulas con pequeñas espinas. Las hojas caducas formadas por foliolos dentados, se componen de un pecículo central aplanado verde (raquis), que persiste después de las caída de los diminutos foliolos redondos. En primavera y verano presenta cortos ramos de fragantes flores doradas.
Proveniente de los bosques pluviales sub-tropicales de la costa este australiana, este árbol alcanza los 30 metros de altura y es apreciado por su bella madera, usada para fabricar muebles. Parte de las hojas dentadas con envés plateado caen justo antes de que las ramas queden prácticamente ocultas por las masas de largas flores anaranjado-doradas que aparecen en primavera. Es medianamente resistente a las heladas una vez que está establecido y tolera condiciones bastante secas; de hecho es difícil que prospere sin un verano cálido y seco.